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Calentando el ambiente 18 junio, 2008

Posted by lariosola in Conciencia de Defensa, Cultura de Defensa, Operaciones de Paz.
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Si ahora el ambiente está caliente con la “no” llegada de los MRAP a las fuerzas españolas desplegadas en zonas de conflicto (Afganistan, Libano y Balcanes, por orden de peligrosidad), no quiero ni pensar el día que discutamos la necesidad de emeplar fuentes de energía alternativa a los derivados del petroleo para nuestros vehículos de combate.

En el pasado, muchos motores presumían de ser policarburantes, que no significa que den las mismas prestaciones con un abanico de cuatro o cinco variedades comerciales (derivadas del petroleo). En el pasado, la necesidad de disponer de motores poliarburantes se debería a la incertidumbre del combate, y a la necesidad de aprovisionarse de combustibles de distinta calidad en diferentes momentos de la guerra u operacion militar. Esto no significa que cada 300 kilometros se puediera cambiar alegremente de combustible, ya que siempre exige ciertos ajustes técnicos, y en ocasiones más de un disgusto en el mantenimiento de la operaividad de los vehículos.

Finalmente, algún día discutiremos la necesidad de motores más eficientes, y ajustados al precio del barril de “brent”. Pero hoy no toca, aunque si que preocupa en Washington.

Lo que sorprende por interesante es la noticia de El Confidencial Digital, en la que informa que existe un informe anónimo remitido al Ministerio de Defensa español, y firmado por el ““Grupo por la seguridad de las tropas españolas en misiones de paz”, en el que se alerta sobre los riesgos que asumen las fuerzas militares, incluidas las españolas, en zonas de conflicto.

Antes de hablar sobre los MRAP,s y el sexo de los ángeles, conviene echarle un vistazo a este video, para poder hablar con cierto sentido de propiedad.  

Sin haber leido el informe, y ante la necesidad de mejorar el material y los vehículos que disponen las FAS en Libano y Afganistan, principalmente, se debe tener en cuenta que los vehículos de alta protección (MRAP) NO SON LA SOLUCIÓN, ahora bien, es una solución. Y me explico.

¡Ojalá el conflicto fuera único y previsible! Pero no lo es.

El adversario, el insurgente desestabilizador o “spoiler” empleará los medios que tenga a su disposición para alcanzar sus objetivos. Entre estos medios se encuentran aquellos de caracter violento que buscan la muerte de la poblacion civil, de las fuerzas multinacinales desplegadas u otros (contratistas civiles, periodistas, etc.).

Con respecto a la fuerza militar, no hay ningún vehículo que sea 100% fiable y útil en todas las situaciones. La demostración de esta afirmación está en Estados Unidos, que disponiendo de una extraordinaria maquinaria militar, ha tenido que recurrir con caracter de urgencia a la compra de MRAP,s para sus unidades.

La compra por parte de España de MRAP,s es necesaria, aunque esta medida no será suficiente para asegurar el temible principio de “bajas cero”. El adversario, que siempre lo hay, encontrará modos y formas de infringirnos bajas. Será a pie, en zonas con multitudes, en zonas sin asfalto o desde las alturas; incluso, con suicidas. Evidentemente, este tipo de vehículo reduce el núemro total de bajas y reduce la gravedad de las heridas provocadas.

Finalmente, la solución pasa por una nueva generación de vehículos, que superen los actuales modelos 6×6 y 8×8. ¿Por qué? Pues, porque estos vehiculos se han diseñado o adaptado de otros que no concebían el ataque a muy corta distancia, y donde el impacto de las minas era reducido mediante sistemas de apertura de brechas. En realidad, los ejércitos están mejor dotados para hacer frente a un enemigo similar o convencional. Cada país con sus características y limitaciones.

Si lo que pretendemos es hacer frente al modo cómo ha evolucionado la amenaza, debemos plantear soluciones de compromiso ahora (por ejemplo, la compra de MRAP,s, inhibidores, micro y mini UAV,s, equipo de protección del soldado, etc.) y debemos iniciar los estudios para que en el menor plazo de tiempo posible podamos dotarnos de las capacidades que nos permitan mejor defender los intereses españoles.

Estos estudios, sin que partan de cero, debe contemplar dos cosas: la 2ª Guerra Fría que se desarrollará en los próximos 25 años con algún país continente (China, India, ¿Rusia de nuevo?) y afrontar la amenaza de paises o grupos armados de menor entidad, pero firme resolución. Esta polivalencia es dificil de obtener.  Por eso, hay que estudiarlo de forma que comprometiendo a la Industria de Defensa podamos alcanzar o salvaguardar los intereses vitales de la nación.

Cualquier otro posicionamiento, sin carecer de razón y fundamentos, no podrá hacer frente a los conflictos de las próximas décadas, y ya me gustaría a mi hablar de cientos de años como los estrategas chinos, pero culturalmente nuestra visión es más cercana.

 

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MRAP. Situándoles en su justo lugar. 22 noviembre, 2007

Posted by lariosola in Cultura de Defensa, General, Operaciones de Paz.
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La aplicación del poder militar terrestre en los conflictos de los últimos diez años se ha realizado de forma clásica: Israel en Líbano; USA en Iraq y Afganistán, etc. La combinación de doctrina, material y personal se ha demostrado como una de las mejores ajustadas, conforme a las reglas clásicas de enfrentamiento, el combate entre ejércitos regulares.

Este enfrentamiento se basa en que la derrota militar conduce a la derrota política, y la sumisión del pueblo “derrotado” ante los ejércitos victoriosos. Sin embargo, hemos aprendido que esto no tiene porque ser así, nunca más. Una guerra rápida, sobre vehículos, con medios proyectados con carácter expedicionario no se ajusta a un adversario que no reconocerá su derrota “militar”, que usa el tiempo a su favor, que emplea el terreno (urbano) para protegerse y operar.

Transcurridos 35 años de Vietnam, los estadounidenses se ven enganchados en otra guerra irregular. Si alguien piensa que esto no afectará, o que no afecta, a la organización y medios de los ejércitos del resto del mundo, es que no vive en este planeta.

Un lugar para los Vehículos de Alta Protección

De forma inmediata los ejércitos desplegados en Afganistán, Iraq y Líbano están adquiriendo este tipo de vehículos para hacer frente a las tácticas insurgentes de castigar a las fuerzas militares con explosiones de alta potencia a corta distancia de los vehículos, preferiblemente sobre las zonas menos protegidas, con la finalidad de causar el mayor daño posible con el menor riesgo para los adversarios. Como consecuencia de ello, la industria ha concebido un vehículo (más bien ha adaptado) que levanta a los ocupantes del suelo, los protege y permite desviar el foco de la explosión con una barcaza en “V”.

Esta lucha es similar a la batalla proyectil-coraza, que nos ha enseñado que se acaba concibiendo sistemas alternativos de ataque que hacen imposible la defensa 360º y la operatividad del vehículo. Los nuevos MRAP,s que incorporaremos a los estadillos, nos hace pensar si son el futuro, o más bien un remedio rápido, aunque efectivo; más aún si los contamos en vida humanas salvadas.

Si la política de “bajas cero” se va abandonando, con cierto pesar, de los discursos oportunistas que difunde la idea que las operaciones de “paz” están exentas de riesgos; también es cierto, que las sociedades no admiten un elevado número de bajas como sucedía en la 2ª Guerra Mundial. Por ello, la administracion civil y militar están atentas al clamor en la calle acerca de los medios de protección que dispone la fuerza, más aún si la operación es “de paz”.

Si en el verano fueron los inhibidores, y en el otoño los MRAP,s, se observa que existe una actitud reactiva, y esto no es bueno. El ideal es que las Fuerzas Armadas hubieran previsto, a través de sus órganos de investigación sobre el combate, las tendencias y evolución de la amenaza. Y en mayor o menor medida se acometiera un plan que proporcionará los medios adecuados a las unidades militares desplegadas. Esto en España no ha sucedido, y si ha sucedido, ha sucumbido bajo el peso presupuestario de carros de combate, cazas de ultima generación y submarinos ultramodernos.

Lo cierto, es que el debate sobre una nueva plataforma de combate terrestre se ha demorado más de lo debido, y deberiamos pensar más allá de un transporte de tropas más o menos sofisticado o armado . La llegada de los MRAP,s (conforme l ritmo de construcción y entrega de la industria) nos dejará la duda, si estamos abocadoa a un combate urbano, más o menos estático, ligado a la corta distancia, sobre autenticas “torres de asalto” con ruedas. ¿Qué haremos con los MRAP,s cuando el adversario sea derrotado?. En escenarios más permisivos, este tipo de plataforma puede parecer excesivo, así que habrá que explorar otras opciones.

En operaciones contra fuerzas insurgentes, la victoria está en ganarse a la población. Objetivo complejo, y planteado siempre a medio-largo plazo. Cuando los grupos insurgentes carecen de base donde reclutar, ocultarse, apoyos para sus operaciones (inteligencia, soporte logístico o medios de comunicación afines), en este caso, han sido derrotado, y es una cuestión de tiempo que languidezcan. Ahora bien, el MRAP (y el temor a las bajas) distancia a la fuerza de la población, por ello, se debe potenciar otras acciones de información pública, psicologicas y de cooperación civico-militar que mitigen esa separación. Esto no está exento de peligro.

La doctrina estadounidense en Iraq promueve el contacto entre soldado y ciudadano en la zoan del conflicto. Este contacto puede resultarnos más familiar o cómodo a los españoles, ya que tenemos un carácter más abierto; sin embargo, se debe comprender que un acercamiento cultural no debe ser excusa para relajar las medidas de seguridad y autopretección; asunto siempre dificil de conciliar.

Las relaciones personal proporcionan dos elementos básicos: inteligencia y confianza. Sin ir de “pardillos”, se obtienen buenos resultados a largo plazo, aunque el consejo más extendido es el de “mano de hierro en guante de seda”, y esto si que es posible con las nuevas plataforma tipo MRAP,s.

Finalmente, conseguiremos cumplir la misión con el menor número posible de bajas, que nadie en su sano juicio apoyaría un mayor desgaste del pesonal de forma absolutamente alegre y gratuita. El hombre sigue siendo el arma de combate más escasa, mejor adaptable y más inteligente, y como tal, hay que cuidarla y emplearla.

Lo que no tengo tan claro, es si los MRAP,s promoverán una presencia más activa en la zonas de operaciones actuales. Más bien considero, que las auto-limitaciones gubernamentales para sostener un esfuerzo en el exterior de forma continuada, se mantendrán en el futuro, porque enmarcan facilmente el esfuerzo (en unidades y económico) que se está dispuesto a desarrollar en aras de la paz y estabilidad del mundo.

Finalmente, la plataforma MRAP,s no parece que vaya a sobrevivir a los conflictos de los próximos 5-10 años, porque las insurgencias cabrán cambiando de procedimentos operativos, y se observarán las auténticas cargas que supone el MRAP: carencia de un estudio acerca del ciclo de vida logístico, poco maniobrabilidad, incapcidad de adaptar sistemas de armas adecuados, etc.

El futuro

No estamos seguros que el enemigo de hoy será el enemigo de mañana, y no se deben renunciar a las capacidades militares que pemiten afrontar enemigo en todo tipo d eterreno, y todo tiempo; asumiendo la complejidad actuald e las operaciones. En el futuro esto no mejorará.

En el futuro, España continuará estando presente en la operaciones en las que se impliquen sus aliados: Unión Europea y OTAN. Posiblemente, contribuiremos con otras organizaciones internacionales (ONU, principalmente) y con Coaliaciones constituidas ad-hoc; pero, España mantendrá un perfil adecuado a su posición relativa internacional.

En este sentido debemos mantener un exquisito equilibrio en cuanto a las capacidades de nuestras fuerzas armadas para responder a todas las exigencias que la sociedad española demanda; y esto no resultará facil con un presupuesto de defensa bastante ajustado. Ahora bien, con recursos tan exquisitos debemos definir exactamente cual será nuestro nivel de compromiso, y ante todo, evitar que la coyuntura actual con conduzca a un fracaso operacional y el colapso económico de la Defensa a largo plazo.

No es nada fácil.