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MRAP. Situándoles en su justo lugar. 22 noviembre, 2007

Posted by lariosola in Cultura de Defensa, General, Operaciones de Paz.
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La aplicación del poder militar terrestre en los conflictos de los últimos diez años se ha realizado de forma clásica: Israel en Líbano; USA en Iraq y Afganistán, etc. La combinación de doctrina, material y personal se ha demostrado como una de las mejores ajustadas, conforme a las reglas clásicas de enfrentamiento, el combate entre ejércitos regulares.

Este enfrentamiento se basa en que la derrota militar conduce a la derrota política, y la sumisión del pueblo “derrotado” ante los ejércitos victoriosos. Sin embargo, hemos aprendido que esto no tiene porque ser así, nunca más. Una guerra rápida, sobre vehículos, con medios proyectados con carácter expedicionario no se ajusta a un adversario que no reconocerá su derrota “militar”, que usa el tiempo a su favor, que emplea el terreno (urbano) para protegerse y operar.

Transcurridos 35 años de Vietnam, los estadounidenses se ven enganchados en otra guerra irregular. Si alguien piensa que esto no afectará, o que no afecta, a la organización y medios de los ejércitos del resto del mundo, es que no vive en este planeta.

Un lugar para los Vehículos de Alta Protección

De forma inmediata los ejércitos desplegados en Afganistán, Iraq y Líbano están adquiriendo este tipo de vehículos para hacer frente a las tácticas insurgentes de castigar a las fuerzas militares con explosiones de alta potencia a corta distancia de los vehículos, preferiblemente sobre las zonas menos protegidas, con la finalidad de causar el mayor daño posible con el menor riesgo para los adversarios. Como consecuencia de ello, la industria ha concebido un vehículo (más bien ha adaptado) que levanta a los ocupantes del suelo, los protege y permite desviar el foco de la explosión con una barcaza en “V”.

Esta lucha es similar a la batalla proyectil-coraza, que nos ha enseñado que se acaba concibiendo sistemas alternativos de ataque que hacen imposible la defensa 360º y la operatividad del vehículo. Los nuevos MRAP,s que incorporaremos a los estadillos, nos hace pensar si son el futuro, o más bien un remedio rápido, aunque efectivo; más aún si los contamos en vida humanas salvadas.

Si la política de “bajas cero” se va abandonando, con cierto pesar, de los discursos oportunistas que difunde la idea que las operaciones de “paz” están exentas de riesgos; también es cierto, que las sociedades no admiten un elevado número de bajas como sucedía en la 2ª Guerra Mundial. Por ello, la administracion civil y militar están atentas al clamor en la calle acerca de los medios de protección que dispone la fuerza, más aún si la operación es “de paz”.

Si en el verano fueron los inhibidores, y en el otoño los MRAP,s, se observa que existe una actitud reactiva, y esto no es bueno. El ideal es que las Fuerzas Armadas hubieran previsto, a través de sus órganos de investigación sobre el combate, las tendencias y evolución de la amenaza. Y en mayor o menor medida se acometiera un plan que proporcionará los medios adecuados a las unidades militares desplegadas. Esto en España no ha sucedido, y si ha sucedido, ha sucumbido bajo el peso presupuestario de carros de combate, cazas de ultima generación y submarinos ultramodernos.

Lo cierto, es que el debate sobre una nueva plataforma de combate terrestre se ha demorado más de lo debido, y deberiamos pensar más allá de un transporte de tropas más o menos sofisticado o armado . La llegada de los MRAP,s (conforme l ritmo de construcción y entrega de la industria) nos dejará la duda, si estamos abocadoa a un combate urbano, más o menos estático, ligado a la corta distancia, sobre autenticas “torres de asalto” con ruedas. ¿Qué haremos con los MRAP,s cuando el adversario sea derrotado?. En escenarios más permisivos, este tipo de plataforma puede parecer excesivo, así que habrá que explorar otras opciones.

En operaciones contra fuerzas insurgentes, la victoria está en ganarse a la población. Objetivo complejo, y planteado siempre a medio-largo plazo. Cuando los grupos insurgentes carecen de base donde reclutar, ocultarse, apoyos para sus operaciones (inteligencia, soporte logístico o medios de comunicación afines), en este caso, han sido derrotado, y es una cuestión de tiempo que languidezcan. Ahora bien, el MRAP (y el temor a las bajas) distancia a la fuerza de la población, por ello, se debe potenciar otras acciones de información pública, psicologicas y de cooperación civico-militar que mitigen esa separación. Esto no está exento de peligro.

La doctrina estadounidense en Iraq promueve el contacto entre soldado y ciudadano en la zoan del conflicto. Este contacto puede resultarnos más familiar o cómodo a los españoles, ya que tenemos un carácter más abierto; sin embargo, se debe comprender que un acercamiento cultural no debe ser excusa para relajar las medidas de seguridad y autopretección; asunto siempre dificil de conciliar.

Las relaciones personal proporcionan dos elementos básicos: inteligencia y confianza. Sin ir de “pardillos”, se obtienen buenos resultados a largo plazo, aunque el consejo más extendido es el de “mano de hierro en guante de seda”, y esto si que es posible con las nuevas plataforma tipo MRAP,s.

Finalmente, conseguiremos cumplir la misión con el menor número posible de bajas, que nadie en su sano juicio apoyaría un mayor desgaste del pesonal de forma absolutamente alegre y gratuita. El hombre sigue siendo el arma de combate más escasa, mejor adaptable y más inteligente, y como tal, hay que cuidarla y emplearla.

Lo que no tengo tan claro, es si los MRAP,s promoverán una presencia más activa en la zonas de operaciones actuales. Más bien considero, que las auto-limitaciones gubernamentales para sostener un esfuerzo en el exterior de forma continuada, se mantendrán en el futuro, porque enmarcan facilmente el esfuerzo (en unidades y económico) que se está dispuesto a desarrollar en aras de la paz y estabilidad del mundo.

Finalmente, la plataforma MRAP,s no parece que vaya a sobrevivir a los conflictos de los próximos 5-10 años, porque las insurgencias cabrán cambiando de procedimentos operativos, y se observarán las auténticas cargas que supone el MRAP: carencia de un estudio acerca del ciclo de vida logístico, poco maniobrabilidad, incapcidad de adaptar sistemas de armas adecuados, etc.

El futuro

No estamos seguros que el enemigo de hoy será el enemigo de mañana, y no se deben renunciar a las capacidades militares que pemiten afrontar enemigo en todo tipo d eterreno, y todo tiempo; asumiendo la complejidad actuald e las operaciones. En el futuro esto no mejorará.

En el futuro, España continuará estando presente en la operaciones en las que se impliquen sus aliados: Unión Europea y OTAN. Posiblemente, contribuiremos con otras organizaciones internacionales (ONU, principalmente) y con Coaliaciones constituidas ad-hoc; pero, España mantendrá un perfil adecuado a su posición relativa internacional.

En este sentido debemos mantener un exquisito equilibrio en cuanto a las capacidades de nuestras fuerzas armadas para responder a todas las exigencias que la sociedad española demanda; y esto no resultará facil con un presupuesto de defensa bastante ajustado. Ahora bien, con recursos tan exquisitos debemos definir exactamente cual será nuestro nivel de compromiso, y ante todo, evitar que la coyuntura actual con conduzca a un fracaso operacional y el colapso económico de la Defensa a largo plazo.

No es nada fácil.

Comentarios»

1. Pedro Lucio - 23 noviembre, 2007

Como tú bien dices, no hay previsión ni a corto, ni a medio ni a largo plazo. Cuando pasa algo, se actúa. Pésima política, pero no alejada de lo que pasa en cualquier ámbito de nuestra sociedad.

2. david - 23 noviembre, 2007

Desde luego hay mucho camino por delante, pero hay que recorrerlo. No nos puede asustar lo que queda por hacer. La inacción no es una posibilidad.
También a veces conviene mirar atrás y ver de donde venimos.


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