jump to navigation

Empresas de servicios militares. Los nuevos hijos de Ares. 24 agosto, 2007

Posted by lariosola in Empresas de Servicios Militares (ESEMIL).
trackback

ministerio_sdgri.jpg 

Reinventar a Ares, es rescribir la historia de la guerra. Los clásicos griegos despreciaban profundamente el culto originario de Tracia, negándole significación moral y ética. Desde su templo en Atenas, al pie del Areópago, observaba como los griegos ponían en práctica una guerra poco ceremoniosa, poco plástica y nada flexible; en una sucesión interrumpida de combates cuerpo a cuerpo, la Ilíada nos traslada ejemplos que se alejan claramente de la picardía del caballo troyano.Los romanos, lo transformaron en Marte, y le dieron un lugar preeminente, al cual le dedicaron un campo en el centro de Roma, le consideraban padre de Roma. Le dieron un día (martes), un mes (marzo) y le representaron siempre como un dios atractivo, apuesto, vigoroso que no dudó en cometer adulterio con la bella Venus, y tras ser sorprendidos quebrantando la confianza y respeto de Vulcano, se alejó avergonzado. Marte, y la guerra en si misma, no es más una lanza que destruye para reconstruir, no es más, pero tampoco menos,  que la continuación de la política con otros medios que deseaba Clausewitz, en ocasiones la principal, hoy día, una herramienta más alcance de estados, organizaciones y entidades menores con las que lograr alcanzar sus objetivos.

Hablar de Ares o Marte, es hablar de la legitimidad del empleo de la fuerza, del ejercicio legítimo de la violencia. Desde el punto de vista mitológico, estos dioses tenían la facultad de sembrar la maldición de la guerra allá donde quisieren. Hoy la idea que persiste es que son los estados los únicos que están facultados para usar la fuerzas con carácter legítimo, así está reconocido por la comunidad internacional.

El ejercicio de la violencia legítima es un monopolio fundamentalmente estatal, sin embargo, el notable crecimiento de empresas propietarias de medios para ejercer la violencia, su ubicación geográfica y la existencia de estados “fallidos” que apenas pueden responsabilizarse de su propio sostén, hace que este monopolio esté disgregándose.

Este fenómeno, con claro impulso tras la finalización del bipolarismo del siglo XX, tienen un notable acelerador en un proceso de globalización que difumina los conceptos de guerra y paz, sumiéndose en el amplio espectro de conflicto; difumina los límites entre lo público y privado a la hora de ejercer la violencia, y reinterpreta los modelos de toma de decisiones, los modelos de propiedad de los medios para ejercer coerción, los modelos de internacionalización de los conflictos.

En un panorama crecientemente complejo, surge un elemento que considero básico para su interpretación, las empresas de servicios militares (ESEMIL). Han sido llamadas, e incluso traídas de la mano, por los Estados; y las han convocado, para que se queden. En este momento, a pesar del debate académico, jurídico y social, la presencia de empresas privadas que prestan servicios de seguridad se ha incrementado, prácticamente en todas las zonas de conflicto patente o latente.

En el análisis histórico de la participación privada en las guerras observamos ciclos, de los cuales, resulta el más inmediato la persecución internacional de los mercenarios, fundamentalmente por su implicación en la desestabilización del continente africano; y es de justicia exponer que en la actualidad, motivado por la participación privada, como colaboradores necesarios e imprescindibles, decenas de operaciones de paz han podido ponerse en marcha.

La empresa privada se ha incorporado en formatos de colaboración y cooperación a las operaciones militares, y sólo nos resta poner las bases políticas, legales y morales para que su participación se aleje de los escenarios más indeseables y pesimistas. En el fondo de la cuestión se debate el hecho de que las Fuerzas Armadas han ejercido el control de la violencia, bien directamente o a través de representantes políticos civiles, y este control puede diluirse con grave menoscabo del estado. El mecanismo, lejos de ser perfecto, ligaba el uso de la violencia a un proceso político dentro de un marco social comúnmente aceptado. ¿Cómo afecta la privatización del ejercicio de la violencia? Esta es la pregunta que un número creciente de analistas, académicos y políticos se hacen y sugieren un número suficiente de  herramientas que favorece el control colectivo de la violencia reconduciéndolo a un entorno social y político aceptable.

Tras un análisis académico riguroso, pretendo desterrar mitos y evaluar el impacto en la sociedad española, desde una óptica esperanzada, en la que se considera que la opción privada permite disponer de soluciones a los problemas de seguridad que pueden funcionar dentro del esquema de los intereses nacionales y al amparo de los valores y disposiciones de la comunidad internacional. No es posible eludir la visión más pesimista de la cuestión, de hecho, sus precauciones y recelos se basan en la reciente historia de los conflictos consecuencia de la descolonización del continente africano. El control sobre empresas multinacionales que han desarrollado modelos de inversión exigentes para colaborar en la paz y estabilidad mundial, presupone una necesaria rentabilidad por unidad monetaria invertida. En estos términos, el control político puede ejercerse; sin embargo, es posible eludir el control funcional de los medios no implicados en operaciones con el respaldo internacional.

Comentarios»

1. Berni - 24 agosto, 2007

No creo que estemos ante un nuevo actor; se llamaron barbaros en el Imperio Romano; almogavares y tropas a sueldo en los finales de la Edad Media; Legiones de Extranjeros en el siglo XIX y XX. Cuando las sociedades que viven un momento de bienestar económico no identifican como propio un problema se lo dejan a otros para que lo resuelvan, si es necesario se les paga.
La seguridad como uno de los factores principales de la Piramide de Maslow se desempeña por uno mismo hasta que se delega en una estrutura social que la cumplimenta. Todo lo que se salga de esa estrutura social (Estado) como controlador de la seguridad, de la fuerza armada será volver a repetir errores ya cometidos. (Una lección más de las identificadas y no aprendidas). No obstante es un ciclo más de esa estructura cíclica que es la Historia humana.
Espero que el estudio académico llegue a mejores expectativas y resultados que las realidades ya alcanzadas por el ser humano hasta ahora.

2. Misiones militares sin operaciones de combate. « Cultura de Defensa - 29 agosto, 2007

[…] y como dijo otro, sólo las Fuerzas Armadas estatales ( y ahora parece que algunas empresas de servicios militares) son organizaciones de establecerse allí, donde el caos reina. Sólo queda conocerlo, […]


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: